En mi opinión, es una tortura de mucho cuidado. Quizás porque sólo he ido a dos clases, pero prefiero el yoga clásico o el taichi para hacer estiramientos, relajarse y desconectar, y salir a correr o directamente la sauna para sudar.
Por cierto. Con el yoga siempre he tenido dificultades para mantener el equilibrio. Según la instructora, el equilibrio está directamente relacionado con la capacidad de concentración. En mi caso esta capacidad apenas existe porque me evado con muchísima facilidad, me cuesta vaciar la cabeza y centrarme en mi cuerpo.
Esto no me sucede sólo en el yoga, es una característica intrínseca de mi persona. No puedo concentrarme mucho tiempo en hacer una tarea, enseguida empiezo a compaginarla con otras doscientas. Cuando me apunto a un curso, me apunto a otros dos. No tengo una afición, tengo mil, pero ninguna por sí sola me satisface por completo y ninguna domino. Sigo inmersa en un proceso de descubrimiento del mundo y de mí misma (veáse la primera entrada de este blog) y no puedo limitarme.
Pero me surge una pregunta...si no hay concentración no hay equilibrio. Oh Dios mío, ¿estaré desequilibrada? 



Fotos from http://www.bikramyoganyc.com/

