Mostrando entradas con la etiqueta Trabajo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Trabajo. Mostrar todas las entradas

martes, 7 de junio de 2011

Turbulencias

Whitehaven Beach, fuente aquí
Llevo unos días ausente porque estoy en época de turbulencias. En el trabajo se está llevando a cabo una re-estructuración de todo el área y a mí también me ha afectado. Hace una semana me comunicaron que me traspasaban de análisis de Marketing a análisis de Recursos Humanos, porque estaba plaza había quedado vacante y les pareció que yo era muy indicada para cubrirla con este inglés mío, que entiende lo que quiere cuando quiere. A mí me parece fenomenal este gesto de confianza -ciega y sorda- si no fuera porque el cambio se ha producido a tres semanas de que termine el año financiero y porque de momento no tengo jefe directo que me alumbre en el camino. Es decir, que tengo que cerrar el año cuando ni sé de qué va la fiesta esta. Aunque si algo he aprendido en mi corta experiencia laboral es que si los jefes no se estresan por algo, no seré yo la que lo haga. Y que si hay que torear en otras plazas, se torea y punto.
Fuente de la imagen aquí, via We heart it
También estoy muy entretenida organizando la visita de mis padres en 15 días, que por cierto añadirá más emoción al cierre del año. Me he cogido un par de días de asuntos propios para ir con ellos a la Barrera de Coral y a la Whitehaven Beach, una playa muy chula que está en Queensland. Aunque este viaje me da un poco igual, lo importante es volver a estar con ellos después de todo este tiempo y todo lo demás es un mero decorado.
Por último os comento que en homenaje a mis uñas, que parece que van creciendo y ya no me las muerdo, me he comprado dos esmaltes de OPI preciosos, uno para los días más invernales y otro para los más alegres. Creo que verdaderamente aportan un toque de elegancia a mi personalidad.
Panda Monium para los días rosas y Dulce de Leche para los días marrones
Feliz semana,
Ana


sábado, 26 de febrero de 2011

Tres días

Mi primera semana (de tres días) trabajando en Brisbane ha sido una agradable sorpresa.
Increíblemente, el primer día ya tenía acceso al correo electrónicos y a las unidades de red del departamento. Y el viernes también tenía solucionados los típicos temas de acceso al edificio, solicitud de pantallas adicionales para el ordenador, trabajo en remoto, e historias que normalmente llevan semanas solucionar.
La aseguradora/banco donde trabajo es muy grande en Australia. Tiene más de 16,000 empleados y la sede está en Brisbane.
Por las mañanas tardo en llegar a trabajar unos 20 minutos, incluyendo los 10 minutos de ferry. Por las tardes intento volver a casa andando, cruzando el Story Bridge.
No tengo hora de entrada ni de salida. Puedo entrar cuando me parezca y cumplir 7,5 horas diarias. En ocasiones tendré que trabajar más horas, pero a cambio puedo marcharse antes otros días o trabajar desde casa si tengo algún inconveniente para ir a la oficina.
Mi jefe aparenta ser una persona tranquila y comprensiva, aunque aún no tengo criterio formado. Mi compañera es india y otra chica del departamento es australiana pero con rasgos chinos/coreanos/japoneses/taiwaneses. También tengo un compañero que se llama Jose que estaba de vacaciones y no sé de donde es. Tampoco he querido preguntar mucho por no parecer demasiado cotilla en los primeros tres días de trabajo, pero ya me enteraré más adelante, jeje. Así que el equipo no puedes ser más multicultural.
Dato importante 1: es costumbre en casi todas las empresas australianas tomar cervezas los viernes con los compañeros en la misma oficina. Hay neveritas distribuidas por las plantas y los viernes las suplen de cervezas, vino, patatas fritas y allí mismo te lo tomas. No es necesario bajar al bar porque la empresa invita todas las semanas. Un bonito detalle hacia los trabajadores.
Dato importante 2: muchas empresas, incluso las pequeñas, tienen duchas en la oficina para favorecer que la gente vaya al trabajo en bici. Por supuesto también tienen aparca-bicis en la puerta.
Dato importante 3: dicho todo esto hay que dejar claro que en Australia la gente va al trabajo a trabajar. No hay desayunos con los colegas, cada planta tiene una pequeña cocina con té, café, leche, colacao (todo gratis) y la conversación más larga puede durar 2 minutos en lo que te preparas algo. No he visto a nadie en Internet, ni leyendo periódicos online ni nada parecido. La hora de la comida también se reduce a lo mínimo imprescindible. Eso sí, a las 5 o antes para casa.