viernes, 14 de enero de 2011

La tempestad y la calma

La vida en Brisbane transcurre junto al río. Alrededor de sus meandros, se sitúan casas y barcos, restaurantes, parques, colegios y guarderías, un carril bici que recorre la ciudad entera, centros de exposiciones, mercadillos de fin de semana, barbacoas y lugares para jugar y estar con amigos al aire libre.
La ciudad y el río son un tándem, no se entiende la una sin el otro. Tanto es así, que en Brisbane el principal medio de transporte es el barco.
Hace un par de semanas, el paisaje de Brisbane era éste:
Ahora el panorama es muy diferente. Todos los paseos que bordeaban el río han quedado cubiertos de agua y lodo, se ha destruido uno de los puentes que unían dos partes de la ciudad, casas y coches han quedado destrozados, negocios arruinados, estaciones de ferry perdidas y ahora en las calles también atracan barcos.
Esto durará semanas y meses y en gran parte dependerá de la colaboración de vecinos y voluntarios. El Gobierno se centrará en reconstruir lo prioritario, y entre todos tendremos que ayudar a limpiar el resto de la ciudad, para que cuanto antes vuelva a ser lo que era.
Una ciudad alegre y luminosa al otro lado del mundo. Y que además nos ha acogido.
Fotos by me

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