Después de la fiesta, no queda más remedio que comenzar el proceso de despedida. Primero, de nuestra casa de Conde Duque, en la que hemos vivido felices durante más de un año y en la que pusimos las primeras ramitas de nuestro nido. Ahora toca deshacernos de muebles y recuerdos que no pueden viajar con nosotros, pero que serán testigos de otras vidas o esperarán pacientemente nuestro regreso. Después nos despediremos de amigos, trabajo y familia. Por último, de España.
